Tommy
había nacido con varios dones; Eri se había asegurado de traerlo al mundo de
esa manera. Podría detenerme en todos los buenos, en los que hacían que todo el
mundo lo adorara y se muriera por estar cerca de él, en cómo conseguía
tranquilizarme en cualquier situación…
… pero no me daba la gana.
Porque el mayor de todos esos
dones no era otro que la capacidad que tenía para tocarme los huevos sin
esfuerzo. Sabía exactamente dónde estaba mi punto más sensible y cómo
explotarlo. Sabía a qué lugar apuntar. Sabía cómo conseguir que me cabreara en
segundos, con palabras o actos que en los demás no me molestarían, pero en sí…
porque las hacía sólo para molestarme.
Y lo de la banda tenía que ser
sólo para molestarme.
Cuando había llegado por la tarde
y me había dicho que más tarde se iría a su casa, yo sólo asentí con la cabeza
y dije que necesitaba espacio para mí. Él puso los ojos en blanco y me preguntó
si no tenía bastante por las mañanas. Me apeteció pegarle un puñetazo. De
hecho, se lo pegué, pero él se rió, y hasta allí llegó nuestro intento de
bronca.
Fingí que no me importaba cuando
se fue de mi casa y me dijo que volvería pronto, pero lo cierto es que, nada
más irse, yo fui a la habitación de los graffitis y me obligué a entretenerme
terminando el mural de Diana y Layla. Empecé a cogerles un poco de asco porque
podrían estar disfrutando de él y yo no, pero me dije que estaba siendo un crío
y que no debería pensar en esas cosas.
Estaba tirado en la cama cuando
volvió. Me lo quedé mirando, a la espera de que me saludara como me merecía,
como necesitaba. Se sentó a mi lado
en la cama y me acarició la cabeza como si fuera un perrito.
-¿Qué tal en casa?-pregunté. Se
encogió de hombros.
-Bien.
Esperé a que me pusiera la mano
en la mejilla. Era la señal para que yo hiciera lo mismo. Por fin, después de
lo que me pareció una puta eternidad, lo hizo. Yo me incorporé y le puse la mía
en la mandíbula. Estuvimos un rato mirándonos a los ojos, tranquilizándonos por
ese contacto, reequilibrando nuestras energías vitales y mezclando nuestras
esencias. No se apartó hasta que yo no lo hice, un poco más calmado.
Se tumbó a mi lado y nos pusimos
a ver una serie. No dijimos nada, como si hubiéramos estado toda la tarde
juntos y no tuviéramos nada que contarnos.
-¿Qué tal con Diana?-quise saber,
después de un rato. Tenía ganas de bronca, y sabía que podía conseguirla gracias
a la americana. Seguro que él se las apañaría para llevar la conversación de
nuevo hacia su sugerencia, dándome derecho a mí para ponerme como una fiera y
poder descargar toda la rabia.
A no ser, claro, que se hubiera
acostado con ella.
-Estaba trabajando-replicó,
mirando su teléfono, en el que no tenía ningún mensaje. Asentí con la cabeza.
-Entonces, ¿nada de sexo?
Los ojos de T chispearon un
segundo. Sonrió.
-No habría vuelto tan pronto de
haber estado con ella.
Puse los ojos en blanco.
-Genial, T.
-Venga, S, ya sabes por qué…
-No, déjalo. Lo aprecio un
montón-bufé, ajustando la pantalla del ordenador. Tommy se incorporó un poco y
me miró.
-Yo también te he echado de
menos, ¿sabes?
-Sí, claro. Entonces, ¿por qué no
viniste antes?-quise saber. Había dicho que vendría mucho antes de lo que
terminó llegando.
-Tenía cosas que hacer-replicó,
envarándose-. ¿De verdad quieres que nos peleemos tan pronto, Scott?
-No lo sé, Tommy, ¿vamos a
pelearnos?-repliqué. Tommy puso los ojos en blanco y sacudió la cabeza. Se
tumbó de nuevo a mi lado, poniendo una prudente distancia entre nosotros, no le
fuera a terminar mordiendo.
Y, por fin, soltó lo que le
estaba dando vueltas por la cabeza.
-Voy a volver a dormir a casa.
-Creía que mi casa era la tuya-contesté.
Tommy bufó, bajó la tapa del ordenador y se me quedó mirando, de nuevo
sentado-. ¡Estaba viendo el episodio!
Lo único que hizo fue alzar las
cejas.
-La echo de menos.
-¿A quién? ¿A Layla?-le pinché,
pero no mordió el anzuelo. Sólo inspiró hondo y cerró los ojos, contando hasta
10. No hagas eso. Quiero bronca.
-A Diana-dijo por fin.
-Ya, bueno, ¿y a mí no me echas
de menos?-acusé. Tommy se rió entre dientes. Era increíble el aguante que tenía
cuando no le davala gana discutir. Pero cuando le apetecía tener movida, con
que respiraras a su lado era más que suficiente.
-Ya hemos estado juntos bastante,
tío. Además, hace siglos que no paso tiempo con ella.
-Ok-contesté. Me dio un puñetazo
suave en el hombro.
-No te piques.
-¿Quién se pica?
Tommy sabía que yo quería que
pasáramos más tiempo juntos. Eleanor estaba increíblemente liada y no podía
venir a verme, y yo necesitaba el apoyo de mi mejor amigo, que había decidido
de repente que echar un polvo era más interesante que unas partidas a la Xbox.
Bueno, vale, los polvos eran más
interesantes que unas partidas a la Xbox. ¡Pero las iba a echar conmigo! ¿Eso
no era un plus?
Me tocó esperar hasta la mañana
siguiente para poder soltarle una pullita y quedarme más a gusto.
-Este plan tuyo no va a funcionar-le
dije mientras metía sus libros en la mochila.
-¿Qué plan?
Hice un gesto con la mano en
dirección a mi habitación, que estaba a punto de vaciarse a pesar de tener a
una persona dentro.
-Este plan. No voy a ceder a lo
de la puñetera banda sólo porque me mates de aburrimiento.
-¿Cuánto quieres apostar a que
voy a terminar convenciéndote para que la hagamos?-me provocó, con su mejor
imitación de mi sonrisa de Seductor™. Bueno, más que una imitación, era toda
una reedición, un nuevo lanzamiento
del mismo libro con una portada y edición
totalmente novedosas.
¿Por qué era yo el que más
follaba de los dos? Si él era mejor persona que yo, más atento con las chicas,
tenía mejor sonrisa, e incluso los ojos azules.
Joder, hasta yo me lo tiraría sin
pensármelo dos veces, de ser una tía.
-No voy a entrar en ninguna puta
banda. Tus truquitos no funcionan conmigo-anuncié, cruzándome de brazos. Se
rió, me apeteció partirle la boca y saltarle todos los dientes, y se inclinó a
darme un beso que yo no le devolví.
-Pero, Malik-me susurró al oído-.
Si todos mis truquitos los empecé a
usar contigo.
-Vete a la mierda-insté-. Y dios
te libre de separarle las piernas a Diana llevando esos vaqueros-añadí-. Deja
de cogerme la ropa.
-¿Es que no los has usado con
Eleanor?-Tommy puso los ojos en blanco.
-No lo sé, Thomas, ¿el agua moja?
Tommy volvió a reírse y se marchó
después de preguntarme cómo llamaríamos a la banda, a lo que yo respondí:
-¿Qué tal: Tommy Tomlinson es
gilipollas por pensar que voy a entrar en una banda con él?
-Es un nombre un poco largo;
impediría que nuestras fans se hicieran cuentas con ese nombre de usuario.
-Déjame tranquilo.
